obra civil

Una escombrera no se desliza por el peso

Una escombrera o un vertedero de tierras no se viene abajo por su peso. Se viene abajo por el agua. Cuando la lluvia satura la masa y no hay drenaje en la base, el terreno pierde toda su resistencia y se moviliza como un flujo pendiente abajo. Es lo que pasó en Aberfan en 1966, donde una escombrera de carbón enterró una escuela con 116 niños dentro.

Vista aérea de un pueblo en un valle al pie de un monte verde, con una escuela junto a la ladera, bajo un cielo gris, todo aparentemente en calma antes del desastre
Un valle habitado al pie de una ladera. Aparentemente todo está en orden. El riesgo de una escombrera mal drenada situada arriba es invisible hasta que llueve lo suficiente.

Qué está pasando

Una escombrera o un vertedero de tierras es una acumulación controlada de tierras y residuos sólidos: pueden ser de origen minero (escombreras de carbón, presas de relaves) o de obra civil (vertederos con la tierra que sale de una excavación, de un túnel o de un desmonte). Mucha gente piensa que el peligro de estas masas es que "pesan mucho y se vienen abajo por su propio peso". No es así.

El enemigo es el agua. Una escombrera bien apoyada aguanta su peso sin problema durante años. Lo que la moviliza es la lluvia prolongada que se filtra y empapa toda la masa. Cuando el agua se acumula en la base —porque no hay un sistema de drenaje que la evacúe— el terreno de la base pierde su resistencia al corte, que es la fuerza que mantiene las partículas unidas. Llegado a cero, la masa entera deja de comportarse como un sólido y se moviliza como un flujo: barro, piedras y agua deslizándose pendiente abajo a entre 15 y 50 km/h, recorriendo cientos de metros (kilómetros en los casos extremos) en cuestión de minutos.

El mismo valle bajo lluvia intensa y cielo negro, con un deslizamiento de tierra marrón descendiendo por la ladera del monte hacia el pueblo
El mecanismo real: la lluvia se filtra y satura toda la masa. El agua acumulada en la base hace que el terreno pierda su resistencia al corte. No es el peso lo que la mueve, es el agua.

Aberfan, 1966: por qué este vídeo existe

El 21 de octubre de 1966, en el pueblo galés de Aberfan, la escombrera número 7 de la mina Merthyr Vale colapsó tras tres semanas de lluvia continua. Se había ido apilando, año tras año, sobre un manantial natural y sin estudio geotécnico previo. El agua subterránea más la lluvia saturaron por completo la masa.

Unos 140.000 m³ de residuos de carbón se movilizaron y descendieron 600 metros por la ladera del Mynydd Merthyr. La avalancha de lodo negro enterró la escuela primaria Pantglas y 18 casas del pueblo. Murieron 116 niños —casi todos de entre 5 y 10 años, sorprendidos en sus aulas a primera hora— y 28 adultos. En total, 144 víctimas.

Aberfan cambió para siempre la regulación de las escombreras: en el Reino Unido se aprobó la Mines and Quarries (Tips) Act de 1969, y a nivel europeo se endureció toda la normativa de vertederos y residuos de industrias extractivas. Es el caso de referencia mundial sobre por qué una escombrera mal drenada es una bomba de relojería.

No es un caso aislado

El mismo mecanismo —saturación de agua, pérdida de resistencia, movilización en flujo— ha provocado catástrofes recientes con presas de relaves y deslizamientos:

  • Brumadinho, Brasil (2019) — rotura de una presa de relaves mineros: 270 muertos.
  • Mariana, Brasil (2015) — presa de relaves de Samarco: 19 muertos y el mayor desastre ambiental de Brasil.
  • Oso, Washington, EE. UU. (2014) — deslizamiento de una ladera natural saturada: 43 muertos.
  • Vajont, Italia (1963) — deslizamiento en un embalse: 1.917 muertos (otra causa, pero mismo principio de masa saturada movilizándose).

En todos, el denominador común es el agua acumulada sin vía de evacuación.

Mira el defecto en 30 segundos

Cómo se construye un vertedero de tierras bien diseñado

Una escombrera o vertedero de tierras de obra civil bien ejecutado no se mueve, aunque llueva durante semanas, porque está diseñado para que el agua nunca se acumule en su interior. Los siete pasos clave:

  1. Estudio geotécnico previo del terreno base (lo que faltó en Aberfan): se comprueba que no hay manantiales, fallas ni capas inestables debajo.
  2. Sistema de drenaje en la base: geotextil de separación, tubos perforados en espina de pez y grava limpia, para captar y evacuar toda el agua que se filtre.
  3. Construcción por tongadas: la masa se extiende en capas de 30-50 cm, no a volteo.
  4. Compactación de cada tongada hasta un Proctor mínimo del 95 %, para darle resistencia y eliminar huecos donde se acumule agua.
  5. Talud exterior estable, típicamente 1V:2H (un metro de altura por cada dos de base).
  6. Drenajes superficiales (cunetas y bermas) para que el agua de lluvia escurra por fuera y no penetre.
  7. Hidrosiembra final: una cobertura vegetal que protege el talud de la erosión y lo integra en el paisaje.

El coste de hacerlo bien (drenaje + tongadas + hidrosiembra) ronda los 8-15 €/m³. El coste de un colapso tipo Aberfan se mide en decenas o cientos de millones entre limpieza, reposición e indemnizaciones, además de lo irreparable.

Todo el proceso, sobre una obra real construida con la tierra que salió de un túnel ferroviario, lo explico paso a paso en el primer vídeo largo del canal: «¿A dónde va la tierra de un TÚNEL? (MONTAÑA ARTIFICIAL)» (11 min).

El pueblo completamente arrasado por el deslizamiento, la escuela sepultada bajo el barro, las calles inundadas de lodo marrón bajo la lluvia
Cuando la base cede, toda la masa se moviliza como un flujo a 15-50 km/h y recorre cientos de metros en minutos. El resultado de un fallo así fue Aberfan, Gales, 1966: 144 muertos.

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