acabados
Grietas alrededor del lavabo suspendido
Las grietas alrededor del lavabo no son un tema estético. Son la señal de que no pusieron un refuerzo de dos euros dentro de la pared de pladur.

Qué está pasando
Un lavabo suspendido (de los que van colgados a la pared, sin pata al suelo) pesa entre 30 y 50 kilos vacío. Cuando le añades el agua del lavamanos, te apoyas en él, o alguien se sienta encima accidentalmente, ese peso se multiplica por dos o tres.
Toda esa carga tiene que sostenerse por dos tornillos anclados a la pared. Si la pared es de ladrillo macizo, no hay problema. Pero si la pared es de pladur (placa de yeso sobre montantes metálicos) y no hay refuerzo interno, esos tornillos están sujetos solo a una chapa de 0,6 milímetros de grosor. Es cuestión de tiempo que ceda.
Por qué pasa
Cuando se instala un lavabo suspendido sobre una pared de pladur, el procedimiento correcto es abrir la pared antes de cerrarla, colocar un travesaño de madera o un perfil de acero entre los dos montantes verticales a la altura del lavabo, y anclar los tornillos a ese refuerzo. Así el peso se reparte.
Pero si el instalador del pladur cierra la pared antes de que el fontanero coloque el lavabo (que es lo normal, porque son gremios distintos), y nadie avisa, el refuerzo no se pone. Cuando llega el fontanero, ya no puede acceder al interior de la pared. Instala el lavabo como puede, directamente a la placa, y reza.
Cómo detectarlo
Los síntomas aparecen entre los 6 meses y los 2 años tras la instalación:
- Grietas finas alrededor del lavabo, especialmente en las esquinas superiores
- Movimiento si presionas el lavabo hacia abajo o hacia los lados
- Hundimiento progresivo: el lavabo ya no está completamente horizontal
- Polvo blanco (yeso) cayendo de los tornillos del lavabo
Si tienes cualquiera de estos síntomas, no uses el lavabo hasta que lo revises. Un lavabo que se desprende puede causar lesiones graves y romper la instalación de fontanería.
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Cómo se soluciona
La reparación correcta implica:
- Desmontar el lavabo con cuidado
- Abrir la pared de pladur alrededor de los puntos de fijación
- Instalar un travesaño de refuerzo (madera de 4 cm o perfil de acero) entre los montantes
- Cerrar la pared con nueva placa de yeso
- Plaster, lijar, pintar
- Volver a montar el lavabo con tornillos largos que anclen al refuerzo
Es una reparación de media jornada pero definitiva. Si es vivienda nueva o reforma reciente, reclámalo: es un defecto claro de ejecución.
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