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La lejía no elimina la humedad (3/3)

La lejía es un 90% agua: blanquea la mancha del moho pero alimenta al hongo por dentro. Estos son los paliativos que sí funcionan mientras no puedas aislar la fachada.

Botella de lejía y esponja junto a una esquina de pared cubierta de moho negro
La escena que se repite en miles de casas: lejía y esponja contra el moho. El problema es que la lejía es un 90% agua y solo blanquea la superficie.

Qué está pasando

Este es el tercer y último vídeo de la serie sobre la humedad en la esquina de tu habitación. En el primero explicamos por qué aparece el moho (condensación por puente térmico) y en el segundo la solución definitiva (aislamiento exterior con tresbolillo). Ahora vamos con lo que puedes hacer mientras tanto.

En los comentarios del vídeo anterior muchos decís que usáis lejía contra el moho. La lejía no funciona. Es un 90% agua: el hipoclorito (la parte que blanquea) es polar y no penetra en el yeso, se queda en la superficie. El cloro activo se evapora en minutos, pero el agua penetra hacia dentro y alimenta directamente al micelio del hongo. Por eso el moho vuelve siempre, aunque la mancha desaparezca.

La propia EPA (Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.) desaconseja la lejía como tratamiento rutinario contra el moho.

Bote de pintura antimoho con biocida y rodillo de pintar
Si vas a repintar, usa una pintura con biocida (IPBC, OIT o similar). No es una pintura normal: lleva principios activos que frenan el crecimiento del moho durante 2-4 años.

Por qué la lejía empeora el problema

La lejía actúa solo en la superficie del material. En una pared de yeso poroso, el agua de la lejía penetra por capilaridad hacia el interior del revestimiento, donde están las raíces del moho (el micelio). Le estás dando exactamente lo que necesita para crecer: humedad.

Además, el moho muerto sigue siendo alergénico. No basta con blanquearlo: hay que retirarlo físicamente antes de cualquier tratamiento.

Paliativos que sí funcionan

Mientras no puedas aislar la fachada por el exterior, estas tres medidas reducen significativamente el moho:

  1. Baja la humedad por debajo del 50%. A un 60% de humedad relativa y 20°C de temperatura interior, el punto de rocío está en 12°C, justo la temperatura de la esquina con puente térmico. A un 50%, el punto de rocío baja a 9,3°C y ya no condensa. Ventila 10-15 minutos, 2-3 veces al día, y usa un deshumidificador (100-300 euros). Un termohigrómetro de 10-20 euros te ayuda a controlarlo.
  2. Separa los muebles al menos 5 cm de la pared exterior. Los muebles pegados a la pared crean una zona muerta sin convección de aire. La superficie se enfría más y el aire húmedo queda atrapado. Con 5-10 cm de separación el aire circula y la condensación se reduce.
  3. Si repintas, usa pintura con biocida. No una pintura normal. Las pinturas antimoho llevan principios activos (IPBC, OIT, BIT) que se liberan lentamente del film seco y frenan el crecimiento del hongo. Duran entre 2 y 4 años. Solo hay que aplicarlas sobre soporte limpio y seco, nunca sobre moho vivo.

Mira el defecto en 30 segundos

La solución de fondo

Todo esto contiene el moho, pero no lo elimina de raíz. La solución definitiva sigue siendo el aislamiento exterior de la fachada con colocación a tresbolillo en la arista, como explicamos en el segundo vídeo de la serie.

Lo que no funciona: las pinturas térmicas (mejora real del 1,4% según la Universidad de Salford), los paneles ultradelgados tipo Depron de 6 mm (solo suben 0,5-1°C la temperatura superficial) y, como hemos visto, la lejía en pared porosa.

Deshumidificador mostrando 45% de humedad en un dormitorio limpio junto a una ventana
Con la humedad por debajo del 50%, los muebles separados de la pared y buena ventilación, el moho se mantiene a raya mientras se gestiona la solución definitiva.

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