estructura

Tu pilar tiene los días contados

Si ves la armadura del pilar por fuera del hormigón, el pilar ya no está haciendo su trabajo. La corrosión avanza hacia el interior y nadie la detiene.

Pilar de hormigón con la armadura oxidada a la vista por pérdida de recubrimiento
Cuando el hormigón pierde recubrimiento y la armadura queda expuesta, la corrosión ya está en marcha. Cada día que pasa, el pilar pierde capacidad.

Qué está pasando

En un pilar de hormigón armado, el hormigón no es solo "el material que aguanta el edificio". Parte de su función es proteger el acero interior de la corrosión. El acero de las armaduras debe estar rodeado por un recubrimiento mínimo de hormigón de entre 2,5 y 5 centímetros, según la zona y el ambiente.

Ese recubrimiento hace dos cosas:

  1. Aísla el acero del oxígeno y la humedad del exterior
  2. Mantiene el acero en un ambiente alcalino (el hormigón tiene pH alto) que previene la corrosión

Cuando ese recubrimiento falla, el acero queda expuesto. Y el acero al aire libre, con humedad, se oxida. Rápido.

Diagrama isométrico de un pilar con los separadores correctos garantizando el recubrimiento
La solución estaba en el día de la obra: separadores plásticos que mantienen el acero a la distancia correcta del molde. Unos céntimos por pieza.

Por qué pasa

La causa más común es muy simple: cuando se ata la armadura dentro del encofrado antes de hormigonar, debe colocarse sobre separadores plásticos o de mortero que la mantienen a la distancia correcta del molde. Sin separadores, la armadura queda pegada al encofrado, y al retirarlo el acero queda sin recubrimiento (o con muy poco).

Los separadores cuestan céntimos por pieza. Pero si el ferrallista va con prisas o el supervisor no comprueba, no se ponen. El edificio se queda con pilares que parecen correctos pero tienen armadura a flor de superficie.

Con el tiempo, aparece la primera pequeña fisura, entra la humedad, el acero empieza a oxidarse, al oxidarse aumenta de volumen (el óxido ocupa hasta 7 veces más que el acero original), empuja el hormigón hacia fuera, y la fisura se convierte en un desprendimiento. Hasta que la armadura queda visible.

Cómo detectarlo

Las señales son visuales y progresivas:

  • Fisuras finas longitudinales en los pilares, siguiendo la dirección del acero interior
  • Manchas de óxido (color naranja) que "lloran" por las fisuras
  • Desprendimientos de hormigón en pequeñas zonas, primero del tamaño de una moneda
  • Armadura visible en casos avanzados

Revisa los pilares de tu edificio especialmente los que están en garajes, sótanos, fachadas expuestas y zonas húmedas. Son los que sufren más.

Mira el defecto en 30 segundos

Cómo se soluciona

Esto no es cosmético. Si ves armadura a la vista en un pilar estructural, necesitas intervención de un técnico cualificado lo antes posible. El proceso correcto es:

  1. Pasivado del acero: cepillado, limpieza y aplicación de pintura pasivadora para detener la corrosión
  2. Imprimación de adherencia para el nuevo hormigón
  3. Reposición del recubrimiento con mortero de reparación estructural
  4. Protección exterior con pintura anticarbonatación

La reparación es posible, pero cuanto más tiempo pasa, más compleja y cara se vuelve. En casos avanzados puede ser necesario refuerzo del pilar con fibra de carbono o recrecido estructural.

Si vives en una comunidad, este es un problema estructural que afecta a todos. Avisa al administrador y pide inspección técnica urgente.

Corrosión avanzada del acero estructural interior del pilar
Cuando se ve el óxido, ya es tarde para la prevención. El acero ha aumentado de volumen y ha empujado el hormigón hacia fuera.

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